Hace 85 años, después de un fallido golpe de Estado promovido por una facción del ejército, dio comienzo la Guerra Civil española. A lo largo de la calurosa mañana de aquel sábado 18 de julio de 1936, los rumores acerca del estallido de un movimiento militar desde las posesiones españolas del norte de África se confirmaron. El gobernador civil de Zaragoza, Ángel Vera Coronel, permaneció muy atento a lo que pudiera ocurrir acordando con las fuerzas vivas de la ciudad y los altos mandos militares permanecer fieles a la República. A lo largo de aquel día, decenas de obreros se acercaron hasta el edificio del gobernador exigiéndole que le proporcionasen armas para evitar que en Zaragoza triunfase el movimiento militar. Vera Coronel, siguiendo las directrices del gobierno central desestimó las peticiones de los dirigentes izquierdistas.
Mientras la noche caía, la tensión en las calles de Zaragoza fue incrementándose poco a poco. Los rumores sobre la posible adhesión al movimiento militar del General Cabanellas junto con algunos oficiales de Zaragoza recorrieron rápidamente los diferentes cuarteles militares. A las once de la noche, Primo García Lanaspe, sargento del Regimiento de Carros de Combate número dos, mantuvo una conversación con el sargento Manuel Borraz Hijar, que se encontraba de guardia en el garaje del cuartel. Lanaspe comunicó a Borraz “que una parte de los oficiales del Regimiento se habían sublevado y que como él no estaba dispuesto a secúndales” requería su auxilio para conseguir munición. Borraz asintió y le proporcionó alrededor de 150 cartuchos. Posteriormente, Lanaspe informó a los soldados de su compañía de la situación y repartió municiones entre sus hombres, haciéndoles dormir vestidos y “con el mosquetón al lado”. Mientras tanto, Borraz se reunió con los dos cabos y ocho soldados que conformaban la guardia del cuartel aquella noche para comunicarles que “la oficialidad pensaba levantase y que ellos debían oponerse y que si se presentaban los oficiales para sacar los carros” debían arrestar al responsable de la sección que se presentara para interrogarlo.
A pesar de la prevención de estos soldados, a las tres de la madrugada “se volvió al turno normal” y los militares que se habían declarado contrarios al movimiento militar, fueron detenidos y encarcelados en el Castillo de la Aljafería.
Una hora antes, algunas fuerzas del Ejército se posicionaron en los alrededores del gobierno civil. Posteriormente, el General Cabanellas reclamó la comparecencia del Gobernador, ÁngelVera coronel, quien desde un primer instante se negó a comparecer ante los militares. A las 3:15 de la madrugada, el Comandante-Jefe de Seguridad y Asalto, Mazo, acompañado del Comandante de la Guardia Civil, Julián Lasierra y de otros oficiales del Ejercito y de asalto se personaron en el domicilio de Vera Coronel. Momentos más tarde, el gobernador civil fue detenido y conducido a la prisión provincial en compañía de su secretario particular, José María Alarcón.
Mientras varios altos mandos del Ejercito, Guardia Civil y Guardia de Asalto daban su golpe y detenían al máximo representante político del gobierno republicano en la provincia de Zaragoza, en la Prisión Provincial se produjo otra escena que pone de manifiesto el carácter político y depurativo con que se inició el movimiento rebelde. Sobre las tres y media de la madrugada, la autoridad militar había trasladado una orden para que fueran puestos en libertad varias decenas de falangistas detenidos en los días anteriores al 18 de julio, noticia que acogieron los presos con exaltados vítores.
Mientras los falangistas eran liberados, decenas de personas fueron encarceladas por ser simpatizantes o afiliados de los partidos que en enero de 1936 se aglutinaron en el llamado “Frente Popular”. A la mañana siguiente, Ángel Vera Coronel y José María Alarcón fueron encarcelado. Y durante los días siguientes, decenas de hombres y mujeres fueron perseguidos y detenidos por estar afiliados, simpatizar o colaborar con las organizaciones políticas de izquierda. Al mismo tiempo, en la retaguardia insurgente empezó a fraguarse y ejecutarse una intensa depuración social que desembocaría en ese verano que Julián Casanova denominó del terror caliente, sucediéndose decenas de ejecuciones en descampados, cunetas y tapias de cementerios.
Hace unos años tuve la oportunidad de realizar una breve publicación para recoger la historia de Bienvenido Lahuerta Gracia, vecino de Agón (Zaragoza), prestando atención a su trayectoria durante el periodo de la II República (1931-1936) y la Guerra Civil española (1936-1939). A continuación se relata lo sucedido en Agón en las primeras semanas de guerra, lo acaecido a la familia Lahuerta Gracia y, en especial, a nuestro protagonista. Su historia no deja indiferente.
Al final del artículo comparto la publicación que se realizó con la ayuda de la Diputación Provincial de Zaragoza (libro breve gratuito que se repartió en su día en un homenaje que se le hizo) para que su historia se conozca y no se olvide.
El golpe de Estado.
Durante la mañana del 18 de julio de 1936, las noticias sobre la sublevación de un grupo de generales en las posesiones militares del norte de África se confundían con los continuos rumores que advertían la posibilidad de que el golpe de Estado pudiera secundarse en otras plazas de la península. Mientras los militares sublevados ultimaban los últimos detalles para trasladar tropas por el estrecho, en la península la rebelión comenzaba a fraguarse en los cuarteles militares. En ciudades como Salamanca, Burgos, Pamplona o A Coruña las autoridades militares secundaron el movimiento y con la ayuda de las fuerzas de seguridad y de adictos a la nueva causa, lograron hacerse con el poder político y contrarrestar cualquier acto de oposición a la intentona golpista. Sin embargo, allí donde las organizaciones izquierdistas lograron hacerse con armas y contaron con el apoyo de las fuerzas de seguridad del Estado, la sublevación fracasó. Situación que, al cabo de unas semanas, acabó generando dos zonas enfrentadas y, en consecuencia, el inicio de la Guerra Civil[1].
En Agón, como en los pueblos de la parte occidental de la Provincia de Zaragoza, no hubo guerra[2]. El mismo día que los insurgentes se impusieron en la capital, comenzó un proceso represivo dirigido contra todas aquellas personas que hubieran militado o simpatizado con las fuerzas políticas aglutinadas en el Frente Popular[3]. Como en tantas otras ocasiones, la represión no fue inmediata. Las fuerzas insurgentes se tomaron unos días para recabar información sobre las personas que habían ocupado un puesto en los partidos políticos y sindicatos de izquierda. En este proceso, la delación de algunos vecinos y la información vertida por la Guardia Civil fue crucial. Entre los hombres señalados, destacaban Bienvenido Lahuerta Gracia y los hermanos Madurga Fraca.
El verano del terror caliente
Apenas hubo transcurrido una semana desde el fallido golpe de Estado dirigido por Francisco Franco, el 26 de julio de 1936 Bienvenido y los hermanos Madurga recibieron un “recado” para que se presentaran en el Ayuntamiento. Allí les esperaban varios guardias civiles que los detuvieron y encerraron en un furgón. Al final de la pesquisa, las 6 personas que fueron detenidas fueron trasladadas al cementerio de Magallón para ser fusiladas. Llegados a las tapias del cementerio, los reos fueron colocados en fila y frente a ellos, 6 guardias civiles se preparaban para disparar. Bienvenido miró a uno de ellos y le dijo “por favor, no me hagas sufrir, tira a matar”.
Después de la fatal descarga, los detenidos cayeron al suelo y, aunque Bienvenido no tenía ninguna herida, cayó al suelo desmayado. Aún así, no se libró del tiro de gracia. Uno a uno, un guardia civil fue dando el tiro de gracia a los ejecutados. Cuando llegó a la altura de Bienvenido, el oficial de la benemérita le asestó un disparo que le entró por la nariz y el ojo y le salió por detrás de la oreja volviéndole a entrar por el hombro para, finalmente, quedarse la bala incrustada en la espalda. La fortuna quiso que el tiro no fuera letal.
Instantes después, comenzó a llover. La lluvia le hizo recobrar el reconocimiento. Desorientado y dolorido, pronto se dio cuenta de la gravedad de su herida. Aún así, no se movió. No podía ver por un ojo, pero sí podía oír las voces que provenían de una de las salas del cementerio. Por temor a que pudieran descubrirlo y asestarle otro tiro, permaneció inmóvil. Al terminar la tormenta, los guardias civiles salieron para recoger los cadáveres y llevarlos al depósito. En ese momento, Bienvenido tuvo que hacer un gran esfuerzo para no gritar de dolor.
Después de ser llevado al depósito del cementerio, comenzó a oír la respiración de uno de los hermanos Madurga. Bienvenido le susurró “aguanta y cállate que luego nos escaparemos”. Pero poco tiempo después, una persona entró en la sala. Bienvenido siguió sin moverse y contuvo la respiración. Sin embargo, la fuerte respiración hermano Madurga puso en alerta al guardia civil quien no dudó en asestarte otro tiro que asustó a Bienvenido, pues se hallaba debajo. Cuando se cercioró de que los guardias civiles se habían marchado, salió hacia la puerta. Entonces oyó unas voces y, ante el temor de ser descubierto, volvió corriendo a colocarse tal cual lo habían dejado para que no se dieran cuenta de que estaba vivo. Al final, resultaron ser unos jóvenes de Magallón que, interesados por lo ocurrido, fueron a curiosear.
Cuando los jóvenes salieron del depósito, Bienvenido se incorporó, salió de la habitación y, malherido, se dirigió al hospital de Borja. Para evitar ser descubierto, recorrió los 7 kilómetros que separan Magallón de Borja campo a través. En el trayecto, tuvo que hacer varias paradas. El dolor de las heridas y la constante perdida de sangre le debilitaron. Después varias horas, logró llegar a la Hospital de las monjas de Borja. Al verlo las religiosas le indicaron que se dirigiera primero a la Guardia Civil. Dos jóvenes que pasaban por la calle, al verlo herido, lo llevaron al médico. De nuevo, éste ordenó que fuera llevado a la Guardia Civil. El miedo a las posibles represalias por haber ayudado a un “disidente” hizo que, antes de ser curado de las heridas, Bienvenido acabara presentándose en el puesto de la Guardia Civil de Borja.
El cabo del puesto de la benemérita, Augusto Martín, al ver el estado de Bienvenido ordenó que fuera enviado inmediatamente al Hospital donde las monjas le extrajeron la bala y curaron sus heridas. Durante el largo proceso de recuperación, Bienvenido fue constantemente vigilado. En la puerta de su habitación se apostaron dos guardias civiles para evitar que pudiera fugarse.
Sobrevivir a su fusilamiento
En los dos meses que estuvo convaleciente, Bienvenido recibió varias visitas. En alguna ocasión fue a visitarlo el párroco del hospital, Mauricio Soria, con quien estrechó lazos amistad. Diariamente recibía la visita del Marqués de Espejos y de su hija. Cada día le llevaban un postre diferente. Tiempo después, Bienvenido se enteró de que uno de los hijos del marqués había sido fusilado en el bando republicano. Bienvenido le preguntó qué le impulsaba a visitarlo cada día. El marqués le dio una respuesta contundente: “hijo, inocentes hay en todas partes”. Por último, después de que les comunicaran que Bienvenido había sobrevivido al fusilamiento, casi todos los días su madre y hermana acudían andando hasta Borja para verlo, darle ánimos y para llevarle algo de comida. Y los días que no acudía hasta el hospital de Borja, Gregoria Gracia se trasladaba hasta Magallón donde mantuvieron preso a su marido Bienvenido Lahuerta Lara. Un día, en uno de esos constantes viajes de Gregoria a Borja y Magallón se encontró a los hermanos Lara y Fausto Mayayo que estaban escondidos por los campos. Ese primer encuentro fue el primero de varios en los que Gregoria servía de enlace informando de las novedades a los huidos y proporcionándoles algo de comida. Poco tiempo después los paquetes que dejaba dejaron de ser recogidos. Luego se enteró de que habían matado a Fausto Mayayo y herido a Jesús Lara, quien al final consiguió huir al final de la zona republicana y huir del país junto con sus hermanos.
El 12 de agosto de 1936 Bienvenido Lahuerta Lara fue sacado de la cárcel municipal de Magallón y, posteriormente, fue fusilado. La noticia fue un duro golpe para la familia. Aún así, Gregoria Gracia continuó caminando cada día los más de 10 kilómetros que separaban Agón de Borja para ver a su hijo y llevarle comida. Después de tres meses en el hospital, Bienvenido estaba totalmente recuperado. Al darle el alta, el teniente de la Guardia Civil le comunicó que había pedido permiso a la autoridad militar para alistarlo pues temía que si regresaba a Agón podían volver a fusilarlo. El 27 de octubre de 1936, Bienvenido se incorporó en la 3ª Bandera de FET, considerada como fuerza de choque de la División 53 y, ese mismo día, participó en la defensa de Alcubierre.
[1] CENARRO LAGUNAS, Ángela, “Muerte y subordinación en la España franquista: El imperio de la violencia como base del “Nuevo Estado”, Historia Social, nº 30, 1998, pp. 5-22. Asimismo, existen numerosos relatos sobre la trama conspirativa y el desarrollo de los primeros días de guerra. Véase la ya clásica obra de JACKSON, Gabriel, La República Española y la Guerra Civil, Critica, 8ª Edición, Barcelona, 1995, pp. 202-225; la obra de PRESTON, Paul, La guerra civil española. De Bolsillo, Barcelona, 2004, p. 51-98; los estudios de Gabriel Cardona como su artículo “El cataclismo de julio” en la colección La guerra civil. Tomo 4. El 18 de julio. La sublevación paso a paso, Historia 16, 1986, p. 6-56. Una reciente síntesis en CASANOVA, Julián, República y Guerra Civil. Tomo 8 de la colección dirigida por FONTANA, Josep y VILLARES, Ramón, Historia de España, Crítica y Marcial Pons, Barcelona, 2007, pp. 187-219.
[2] Sólo en determinadas localidades, como Epila, Sos, Alagón, Zuera o Luceni, se produjeron algunos enfrentamientos que fueron contestadas por las fuerzas insurgentes con el envío de una “fuerza de castigo” para neutralizar las disidencias. Véase el artículo de HEREDIA URZÁIZ, Iván, “La sublevación militar” en LEDESMA VERA, Jose Luis Y MALDONADO, José María (Coords.), La Guerra Civil en Aragón. El Estallido de la guerra. La sublevación militar y la llegada de las milicias, Tomo II, El Periodico de Aragón, Zaragoza, 2006.
[3]La agrupación electoral llamada Frente Popular, se formó en 1936 para acudir unidos a las elecciones que se celebraron en febrero y en las cuales salieron victoriosos. Los partidos que se aglutinaron en torno al Frente Popular fueron los partidos republicanos de izquierda, el PSOE y el PC.
Víctimas de la Guerra Civil española. La familia Logroño Larios.
Guerra Civil española enero 29, 2020El apellido Logroño Larios quizá no sea el más conocido dentro del anarcosindicalismo de Zaragoza. Sus nombres apenas figuran en los libros de historia y apenas se conoce su historia. Sin embargo, esta familia sufrió la persecución y la violencia ejercida por los insurgentes desde el inicio de la Guerra Civil española.
La huelga revolucionaria de diciembre de 1933
Uno de los anarquistas más destacados fue José Logroño Larios, quien junto con su hermano Jesús fue uno de los hombres de acción de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Durante la II República fue detenido en varias ocasiones como consecuencia de sus acciones sindicales. No obstante, esta familia destacó sobre todo por su activa participación en la huelga revolucionaria de diciembre de 1933 (analizada en mi libro “Delitos políticos y orden social. Historia de la cárcel de Torrero, 1928-1939”).
Sabemos que el 14 de diciembre 1933 José fue detenido, llevado al juzgado y luego acusado de sedición y tenencia de armas. Posteriormente, fue conducido hasta las instalaciones de la Prisión Provincial de Zaragoza. Unos días antes, el 8 de diciembre, día en el que estalló la Huelga Revolucionaria promovida por el comité revolucionario de la CNT, con sede en Zaragoza, fue detenido Victoriano Logroño Larios. El joven de la familia, que contaba entonces con 17 años, fue acusado de agresión a la fuerza armada. Unos días más tarde, el 14 de diciembre fue detenida Isabel Logroño Larios en calidad presa bajo la autoridad del juzgado número 3, por un delito “contra la forma de gobierno y tenencia de armas”. Los días 19, 20 y 21 de diciembre se celebró un juicio sumarísimo que condenó a José y Victoriano a penas de entre 8 y 10 años de prisión por el delito de sedición, mientras que Isabel, finalmente, fue acusada de encubrimiento y por tenencia de armas. José fue trasladado a la Prisión Central de Ocaña para cumplir su condena. Victoriano, por su parte, fue conducido al viejo penal de Chinchilla. Por último, el 27 de abril de 1934, fruto de la ley de amnistía aprobada tres días antes, Isabel fue puesta en libertad.
La actividad de la familia Logroño Larios no se detuvo, mientras José y Victoriano permanecían recluidos, Jesús siguió colaborando con la CNT. Así lo demuestran los dos expedientes procesales que se han encontrado de 1935. En ambos casos su detención respondía a la aplicación de la Ley de orden público (1933) y, aunque no fue condenado en firme en ninguna de las ocasiones, en total pasó unos cuatro meses en prisión.

El verano del “terror caliente”
Llegado el 18 de julio de 1936 la familia Logroño Larios se convirtió en un objetivo prioritario para las fuerzas sublevadas. Apenas habían tres días desde que Miguel Cabanellas se sumase al golpe militar, cuando el 21 de julio Isabel, Jesús y Teodoro Logroño Larios fueron detenidos. Después de pasar varias semanas en prisión, de acuerdo a la documentación que existe en el fondo documental de la cárcel de Torrero, Isabel Logroño Larios fue puesta en libertad el 20 de agosto de 1936. El 21 de diciembre de ese mismo año fue fusilada en las tapias del cementerio. Teodoro fue puesto en libertad el 20 de agosto de ese mismo año, pero desconocemos qué fue de él. Jesús salió en libertad el 28 de agosto de 1936 y, al igual que su hermano Victoriano (no fue detenido ni encarcelado en Torrero), murió a lo largo del verano del 36. Marcelino Logroño Larios fue ejecutado el 22 de julio de 1936. Al no constar expediente penitenciario, todo hace pensar que fue víctima de la violencia insurgente de las primeras semanas de guerra. La madre, Concepción Larios, también fue ejecutada el 2 de diciembre de 1936 (sumarísimo por homicidio, sobreseído, igual que sus hijos).
Por su parte, José Logroño Larios fue el único miembro de la familia que, parece ser, pudo pasar a la zona republicana. Sea como fuere, luchó en la 25 división, llegando a ser Comandante de milicias del 133 Batallón Militar en 1938.
Sin duda, el caso de la familia Logroño Larios pone en evidencia el objetivo inicial de los sublevados: acabar con cualquier forma de resistencia inicial y sembrar el terror entre la sociedad, de tal forma que no pudiera haber margen para una actuación que contrarrestase el golpe de estado. Este sólo es un ejemplo más de la represión, física y económica, que se cernió sobre muchas familias en el territorio aragonés.
DATOS DE LA FAMILIA LOGROÑO LARIOS
MADRE:
Concepción Larios, 55 años.
HIJOS:
Isabel Logroño Larios, 23 años.
Marcelino Logroño Larios, 18 años.
Victoriano Logroño Larios, 20 años.
Jesús Logroño Larios, 25 años.
José Logroño Larios.
Teodoro Logroño Larios, 20 años en 1936, consta su ingreso en la cárcel de Torrero el 21 de julio de1936, sale en libertad el 20 de agosto de 1936. (identidad por confirmar)
Nota: Los datos aquí recogidos, fueron expuestos en una visita guiada por el Cementerio de Torrero para conocer “la memoria libertaria”. Este acto se celebró el pasado días 26 de enero dentro de las II Jornadas Libertarias de la CGT, acto al cual me invitaron y que aglutinó a más de 40 personas. Fruto de las indagaciones realizadas para preparar ese acto, surge este breve artículo.

Hoy, 5 de junio de 2019 José Antonio Alaya me ha invitado a asistir a los estudios de Onda Cero de Zaragoza para hablar de mi nuevo libro "Encarceladas. Historia de las cárceles de mujeres de Zaragoza 1936-1954". La experiencia ha sido muy positiva, ya que durante unos minutos hemos conversado sobre aquellas mujeres que pasaron por la cárcel de Torrero en un primer momento, y por las dependencias de la Prisión Habilitada de Predicadores a partir de abril de 1939.
Para aquellos que deseen escuchar la entrevista, comparto el enlace del programa de hoy. Para escuchar mi intervención hay que avanzar a 01:06:00.
Entrevista en Zaragoza en la Onda.
Presentación del libro "Encarceladas. Historia de las cárceles de mujeres de Zaragoza"
Guerra Civil española mayo 17, 2019El 30 de mayo de 2019, a las 19 horas, presentaré mi nuevo libro "Encarceladas.Historia de las cárceles de mujeres de Zaragoza." publicado por Mira Editores en la nueva sede de la Librería Central (Corona de Aragón 34, Zaragoza). Al acto acudirá Ángela Cenarro, profesora titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, y el editor Joaquín Casanova. Estáis invitados.
En los próximos días se confirmarán nuevas presentaciones y actos de firma de libros.
¿Cómo buscar a un familiar desaparecido durante la Guerra Civil española? (part.3/3)
Guerra Civil española febrero 04, 2013La tecnología da unos pasos de gigante, aunque la digitalización de fondos va a pasos de tortuga. Recuerdo cuando se comenzaron a digitalizar fondos, pues en algunos archivos todavía estaban invirtiendo en pasar a microfilm algunos fondos documentales. La falta de inversión y de determinación en este sentido hace que todavía a día de hoy sea difícil acceder a la documentación a través de nuestro ordenador. No obstante, existen algunos recursos muy interesantes que pueden ayudarte a buscar a esa persona o familiar desaparecido y que deberías conocer y utilizar.
En el artículo anterior, se mencionaron algunas fuentes documentales e, incluso, se hizo alusión a algunos archivos que tienen su base de datos accesible en Internet. Ante la amplitud de las referencias que se podrían poner aquí, he preferido seleccionar aquellos recursos que me parecen más interesantes y que pueden ponerte en el camino para lograr tu fin.
El primer paso para investigar por Internet es ir determinando campos/temas/regiones en los que buscar. ¿En qué provincia residía tu familiar o la persona que tratas de buscar? Esa información ya deberías saberla si has dado los pasos anteriores, así que vamos a suponer, una vez más, que ese familiar es de Zaragoza.
| Portal Dara |
Lo primero que deberías hacer es consultar si el Archivo Histórico de tu provincia tiene una página web y si su base de datos se encuentra accesible a través de Internet. En el caso de Zaragoza visitaríamos su página web y dentro de esta elegiríamos la opción “Fondos Documentales” y, además de una somera descripción de los mismos, observaríamos que hay un enlace a DARA, la base de datos de los diferentes archivos históricos de Aragón. Gracias a esa base de datos podrás realizar una búsqueda para averiguar si tu familiar tiene un expediente de Responsabilidades Políticas o en un proceso judicial durante el franquismo (hay consejos de guerra de los años 40 que, al inhibirse la autoridad militar, pasaron a la justicia ordinaria, a la Audiencia Provincial, y pertenecen al fondo de justicia) o, si queremos saber algo más sobre sus antecedentes, si creemos que estuvo encarcelado durante la dictadura de primo de rivera o en la República, podemos ver si su expediente penitenciario o si su procedimiento judicial se encuentra todavía se conserva en el archivo. Esta consulta, no obstante, debe ser informativa y tiene que completarse con la visita al archivo para consultar la información o despejar cualquier duda que puedas tener. El personal del archivo atenderá tu consulta y tratará de resolver todas aquellas cuestiones en las que tengas dudas.
En segundo lugar, y este recurso se limita a aquellas personas que buscan a su familiar en Aragón, deberías consultar el resultado de la investigación realizada por el equipo dirigido por Julián Casanova. El estudio va acompañado de un listado de personas que murieron durante la guerra y en los años 40 violentamente y actualmente ese listado puede consultarse en la web del Ayuntamiento de Zaragoza. Como ves, si accedes al link, hay un buscador para facilitar la tarea. Asegúrate de poner bien el nombre y, si tienes dudas, busca por la localidad donde crees que pueda encontrarse tu familiar. Ten presente que los nombres no siempre se registraban bien, y en ocasiones se producen variantes producto de una mala transcripción realizada por quien realizó el registro.
Si no has encontrado nada o si quieres proseguir tu búsqueda para completar la información, entonces debemos consultar otras fuentes más generales. Realmente, aparte de poder consultar los fondos existentes en los archivos militares (no los documentos, solo la relación de los fondos), el gobierno no cuenta con muchos recursos más. Además de ese recurso, ya citando anteriormente, podemos consultar información en un solo archivo digital:
| Portal de las Víctimas de la Guerra Civil |
| Portal de las Victimas Guerra Civil en Euskadi |
Nomes e voces. Galicia. Buscador de víctimas de la guerra civil.
Listado de víctimas de la guerra civil y el franquismo en Jaén. Buscador y listado de víctimas de la guerra civil en la provincia de Jaén
Listado de víctimas de la guerra civil en Córdoba. Similar al de Jaén, una web que contiene mucha información, además de los listados de las víctimas.
Víctimas de la guerra civil en Segarra. Conjunto de listados, incluso los presos que murieron en el campo de concentración de Cervera.
Listado de personas ejecutadas en el Cementerio de Alpicat. Si sospechas que tu familiar estuvo por la zona, puedes buscar por su nombre o por la provincia donde residía.
Todos los nombres. Es un proyecto interesante, aunque deberían mejorar el buscador ya que no siempre funciona como debería. En caso de duda, se puede contactar con ellos.
Por supuesto, si piensas que falta algún archivo o algún dato que pueda interesar a las personas que buscan a familiares desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, no dudes en dejar tu comentario y compartirlo. A todas aquellas personas que buscáis a vuestro familiar, os deseo suerte y nunca desistáis en vuestro empeño.
¿Cómo buscar a un familiar desaparecido durante la Guerra Civil española? (part.1/3)
Artículos enero 21, 2013Heredia Urzáiz, I. (2009). Argeles sur mer [Fotografía]. https://lacalledelamemoria.blogspot.com/. |
En los últimos ocho años he recibido muchos correos electrónicos de familiares que deseaban investigar el destino de algún familiar desaparecido, fusilado o que fue recluido en las prisiones franquistas durante o después de la Guerra Civil. En ocasiones, pude ofrecerles una respuesta rápida a sus demandas, pero no siempre ha sido posible. Cuando no disponía los datos necesarios para ofrecer una respuesta a las preguntas que se me hacían, lo único que podía hacer era explicar cómo podían seguir investigando.
Hace tiempo pensé en publicar un artículo donde se explicasen todos los pasos que se pueden dar para recopilar información sobre un familiar desaparecido, preso o fusilado, pero nunca encontré el canal adecuado para difundir esta información. Reflexioné sobre la posibilidad de publicar un artículo sobre fuentes en alguna revista de Historia e introducir una pequeña sección dedicada a los recursos que existen actualmente para localizar a un familiar desaparecido. Sin embargo, una revista offline hubiera tenido una difusión limitada, por eso me he inclinado por incluir todos esos datos en una entrada de este blog personal. De esta forma, se garantiza un acceso universal a la información. Sea como fuere, el siguiente artículo se dividirá en tres partes, que serán publicadas en tres partes para facilitar su lectura. En la primera parte se hablará de “la investigación”, en la segunda de los archivos y la última parte versará sobre los recursos que existen en Internet para hacer una búsqueda en algunas bases da datos que están disponibles en la red.
Dicho esto, solo me resta hacer tres aclaraciones:
- La documentación sobre la Guerra Civil es diversa y muy abundante, pero eso no garantiza que se haya conservado la pieza documental que estás buscando. En estos 75 años ha habido purgas en archivos; algunos fondos se han conservado mal y se ha perdido documentación y no todo se documentaba (a veces, simplemente, no existe documentación porque nunca se documentó un acto, un evento, etcétera.).
- Todos los archivos no son accesibles al público. Sí, puedes ir a un archivo provincial o, incluso, al Centro documental de la Memoria Histórica (antes Archivo de la Guerra Civil de Salamanca), y puedes consultar toda la información que está catalogada, pero hay fondos documentales que se encuentran en archivos de difícil acceso. Los consejos de guerra se hayan bajo tutela del Ejército, y su consulta sigue siendo hoy en día muy difícil tanto para ciudadanos como para los investigadores profesionales. Asimismo, para consultar los expedientes de presos, si el fondo no ha sido transferido al Archivo Provincial pertinente, hay que investigar dónde se puede encontrar ese fondo. Las posibilidades son diversas, aunque por lo general se suelen encontrar en la vieja prisión (si todavía está operativa) o en el centro penitenciario de referencia en la zona, donde se suele transferir toda la documentación.
- Este, y los dos artículos que le seguirán, están elaborados desde mi experiencia personal. Por ello, me centraré en comentar y ofrecer datos sobre los archivos que yo he consultado y que mejor conozco.
Por ejemplo, en Zaragoza hasta hace una década toda la documentación de la cárcel de Torrero se hallaba en esta prisión. Al cerrarse ésta, parte de la documentación fue transferida al Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, mientras que los expedientes de los reclusos y algunos libros administrativos fueron enviados al Centro Penitenciario de Zuera.
Entonces, ¿qué pasos debes dar para intentar localizar información útil sobre un familiar desaparecido, recluido o fusilado?
LA INVESTIGACIÓN
Antes de nada, debes hacer tu investigación. Es prioritario informarse sobre la historia personal de ese familiar. Es importante saber algunos datos tales como:
- El nombre completo (y correcto)
- La fecha y el lugar de nacimiento
- El nombre del padre y la madre
- Rasgos físicos que le distingan
- El lugar de residencia en el momento en el que desapareció
- Ropa y objetos que llevaba cuando desapareció
Para obtener esa información es imprescindible:
- Acudir al registro civil y a los libros parroquiales de la localidad natural del familiar, donde podremos averiguar su nombre exacto (y otros datos que pueden ser interesantes para tu historia familiar).
- Recopilar testimonios. La historia oral es muy importante en la fase de investigación. Pregunta a todas las personas que pienses que pueden tener algo de información valiosa y útil sobre tu familiar. Los detalles son importantes. Apunta la información más importantes en una libreta (adquiere un cuaderno o una libreta) y graba todos los testimonios con una grabadora (analógica o digital) para repasar todo y completar los apuntes. Quizá sea interesante también conseguir alguna fotografía para observar los rasgos físicos de tu familiar o en el caso de que tengas que hacer entrevistas, por si surgieran dudas en los entrevistados, para enseñársela y así facilitar que puedan recordarlo.
Estos serían, a grandes rasgos, los principales pasos a dar antes de abordar una investigación documental en archivos locales o provinciales. Este tema será abordado en la próxima publicación. Por otra parte, si piensas que puedes aportar algo más de información, no dudes en comentar esta entrada, seguro que quien lo consulte te lo agradece tanto como yo.
XIX y Veinte pretende, en fin, ser no solamente un instrumento para la difusión de la investigación sino, sobre todo, una revista de información cultural de carácter divulgador. No se dirige exclusivamente al estudioso sino que pretende interesar al profesional, al ciudadano culto y, en general, al público que busca una información de calidad”.
En esta ocasión la revista ofrece un variado abanico de artículos entre los cuales cabe destacar “El exilio republicano perdido en el Reino Unido”, de Joaquín Mínguez; “Memoria, Exilio y Deportación” de J.A. Ramírez Compés, “Las memorias de Dionisio Lacasa” o el artículo que tuve el placer de redactar para esta publicación titulado “En la sombra de la historia: Presos extranjeros en la cárcel de Torrero. Zaragoza 1936-1948″. Como queda de manifiesto en su título, en este artículo se analiza la realidad penitenciaria que sufrieron los presos extranjeros que pasaron por la cárcel Torrero (Zaragoza) durante la Guerra Civil y española, especialmente, durante el periodo de la II Guerra Mundial. A lo largo de 20 páginas se trato de dar respuesta a preguntas tan esenciales como quiénes eran esas persona, qué delito habían cometido o porqué estaban encarceladas, cómo fue esa experiencia penitenciaria para ellos o qué destino les deparaba después de la prisión, si es que salían vivos de ella. Si quieres saber más sobre este u otros contenidos de la revista, puedes adquirirla en las librerías de Zaragoza o en la Librería Cazarabet.
Actualización. También puedes adquirirla en papel en la web de la editorial, o gratuitamente en PDF. Enlace




